Con un nuevo año comenzando, muchos nos hemos propuesto finalmente sentarnos al escritorio, prender la computadora o agarrar un lápiz y escribir un libro de principio a fin. Pero, ya sea por el síndrome de la hoja en blanco o simple bloqueo, terminamos dándonos por vencidos. Para saber cómo lograr tus metas de escritura sin estancarte, seguí leyendo, y cuando termines de ponerlo en práctica y tengas tu libro terminado, ¡envianos ACÁ tu manuscrito!

Empezá con propósitos pequeños

A todos nos gustaría ser Brandon Sanderson y sacarnos de debajo de la manga un libro de 600 páginas cada mes. Pero la mejor estrategia para no abrumarnos es ponernos pequeñas metas a corto plazo.

  • En lugar de «Escribir un libro antes de junio», «Escribir 500 palabras cada día antes de dormir» suena mucho más realizable.

Aprovechá técnicas y estrategias

Si no podés concentrarte o te cuesta ser constante, hay muchas estrategias para poder solucionarlo. Pero no te abrumes si no te funciona a la primera, hay muchas que intentar hasta dar con la que te sirve.

  • Existe, por ejemplo, el método pomodoro, que consiste en escribir durante lapsos de media hora con 5 minutos de reposo entre cada uno, con un merecido descanso de 15 minutos al finalizar.

Priorizá: constancia > perfección

A veces nos ponemos demasiada presión intentando hacer las cosas perfectas la primera vez. La práctica es lo que construye nuestra experiencia, y con experiencia logramos mejorar.

  • No se puede escribir un best-seller a la primera, pero sí se puede empezar con pequeños microcuentos o frases diarios, sin presionarse por su calidad.

Permitite tus descansos

Así como a veces nos cuesta un poquito más levantarnos para ir a trabajar, nuestro cerebro también se cansa. Para el trabajo existen días francos y fines de semana, por lo que también debemos dar momentos de relax a nuestra creatividad.

  • Si sentís que hoy te cuesta escribir porque tu cerebro no puede crear ideas, no te fuerces, ¡aprovechá el descanso para nutrirlo de nueva inspiración!

Recordá que los errores no te definen

Todos tenemos días malos, en los que no tenemos tiempo para escribir, nos equivocamos o simplemente nos olvidamos de hacerlo. «No cometer errores» es un poco fuerte (e imposible); «Aprender a recuperarme de ellos» da mucho más lugar para mejorar.

  • Podés enfocarte en su origen y buscar alternativas: ¿por qué ocurrió? ¿Cómo puedo adquirir conocimiento o herramientas para hacerlo mejor la próxima vez?

 

Contanos si estos consejos te sirvieron y si tenés otros tips para compartir, y cuando termines de escribir tu libro, ¡nosotros te ayudaremos a publicarlo!

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